
(This is a spanish translation of our original statement here. Many thanks to the comrades involved in translating this.)
Hace dos años aproximadamente se abrió una discusión dentro del Socialist Party de Inglaterra y Gales y el Socialist Party de Escocia (ambas organizaciones están en el Comité por una Internacional Obrera, CWI, por sus siglas en inglés). La misma empezó alrededor de una discusión sobre teoría marxista, que pronto llevó al cuestionamiento de algunas posturas sostenidas por la dirección.
En 2014, la dirección del CWI “suspendió de manera indefinida” a dos militantes, Steve Dobbs y Bruce Wallace, por razones apolíticas y espurias, aunque en realidad fueron expulsados (pero no de nombre) por plantear ideas marxistas y desafiar la sabiduría del Comité Ejecutivo del Socialist Party – en otras palabras, Peter Taaffe and Lynn Walsh.
Durante el periodo previo a su suspensión, Steve y Bruce solicitaron constantemente el derecho a formar una fracción, algo que, según las constituciones de ambas organizaciones, es el derecho todo miembro. Estos pedidos fueron completamente ignorados, además, en un caso fue rechazado de manera totalmente jocosa.
Como militantes del CWI, no tenemos otra opción que formar una fracción (a pesar de que el Socialist Party (SP) se negara a reconocernos como tal y otorgarnos los derechos correspondientes) para defender las ideas genuinas de Marx, Lenin y Trotsky de una distorsión centrista y reformista.
Nuestra crítica al Comité Ejecutivo del SP
Elaboramos nuestras diferencias principales con la dirección del SP en tres documentos que circularon en el boletín interno de los militantes, además de artículos adicionales que subimos en nuestro sitio en internet, algunos de los cuales fueron enviados al equipo editorial de Socialism Today (el periódico de SP) pero nunca fueron publicados. En síntesis nuestras criticas al CE del SP son las siguientes:
Rechazan que la caída de la tasa de ganancia es la razón de fondo de la crisis de 2007/8 y la subsecuente gran recesión, en su lugar, se esconden detrás de una explicación “de múltiples causas” de la crisis capitalista. Esto es un reflejo de la teoría economía capitalista que se basa en el subconsumo (“falta de demanda”) y las ideas keynesianas. El rechazo de la ley tendencial de la caída de la tasa de ganancia es parte integral de la teoría de Marx y está esbozada en el Volumen 3 del Capital. Esta teoría del subconsumo está emparejada con una solución reformista, keynesiana, a la crisis para “aumentar la demanda”, promovida también por la Coalición de Sindicalistas y Socialistas (TUSC, en inglés, NT: la TUSC una alianza electoral) y la Red Nacional de Delegados de fábrica (NSSN en inglés).
El programa keynesiano también trata de alinear al partido con la dirección sindical oficial y burocrática para ganar influencia dentro de ellos, en vez de formar una clara alternativa socialista y de base, independiente de las direcciones sindicales burocráticas.
Su actitud reformista con el estado capitalista, por ejemplo, de que un partido parlamentario puede llegar al socialismo a través de un programa keynesiano de gastos. El estilo antidemocrático de la dirección del SP, que caracterizamos como centralismo burocrático, y la falta de un genuino centralismo democrático. Creemos que un debate abierto y democrático es saludable y esencial dentro de todo partido revolucionario para que los militantes controlen a la dirección, para educar a los militantes y elevar el nivel teórico de la organización de conjunto. También, en este contexto, rechazamos el sistema de lista preseleccionada [lista sábana o única] para elegir a la dirección, ya que tiende a reproducir a su propia imagen la dirección sin ningún desafío.
Rechazamos la “estrategia dual” actual de construir un partido que sea al mismo tiempo reformista y revolucionario. En la práctica, el primero se desarrolla a expensas del segundo, lo que prepara el terreno para diluir las ideas marxistas. Además, rechazamos la idea de que el Partido Laborista sea un partido burgués que no se diferencia del Partido Conservador. Mientras es indudable que la dirección del Partido Laborista se inclinaba hacia una formación al estilo del partido democrático de EE.UU. , este proceso de aburguesamiento no se completó y, de hecho, en este momento se está empezando a revertir bajo la dirección de Corbyn. Consideramos al Partido Laborista como un Partido obrero-burgués, y por lo tanto consideramos que es un error la idea de formar otro partido reformista electoral, como TUSC.
Ruptura con el SP/CWI
Hemos llegado a la conclusión de que la ausencia de estructuras democráticas dentro del Partido Socialista y el CWI hace imposible cambiar o reformar a los mismos de manera significativa. Que se recuerde, jamás hubo elecciones para votar a la dirección. En este proceso hemos recibido el apoyo de corrientes y ex militantes del CWI. Sin embargo, subsiguientemente, muchos militantes de esas corrientes han dejado el CWI (pero no Marxist World) debido a las barreras burocráticas y los métodos empleados contra ellos. La falta de democracia interna convierte en algo prácticamente imposible la tarea de poder plantear nuestras ideas sin distorsión, o maniobras burocráticas y de acoso abierto, como hemos visto en algunos casos. A diferencia del Ejecutivo del SP, no tenemos intención de repudiar los fundamentos del marxismo. No tenemos otra opción más de dejar el Socialist Party/ CWI.
En parte lamentamos romper con el SP/CWI debido a la historia del “Trotskismo” y la aparentemente interminable historia de rupturas y rupturas de rupturas. Por ejemplo, en los últimos años el SWP (británico) sufrió dos rupturas y Workers Power (de Inglaterra) tres.
En muchos sentidos estas son manifestaciones de la crisis dentro del llamado Marxismo luego de la crisis económica de 2007/8 y las perspectivas y métodos empleados por estas organizaciones. Sin embargo, todas estas rupturas han recreado las mismas estructuras centralistas burocráticas de sus organizaciones madre, o, han arrojado al niño con el agua sucia de la bañera, de este modo abandonado la noción de un partido revolucionario independiente. En cualquier caso, el efecto en el resto de la izquierda ha sido la desmoralización, el desencanto y la desconfianza en el marxismo revolucionario.
La tendencia El Militante – Raíces de la degeneración
Durante el proceso de clarificación de nuestras posiciones políticas a lo largo de los últimos años, nos hemos visto obligado a examinar de manera critica no solo al SP sino a su precursor la Tendencia Militant. A partir de esto hemos sacado la conclusión de que, hasta principios de la década de los 90 mantenía la teoría económica marxista ortodoxa y sostenía varias posiciones correctas como:
- La independencia política del marxismo en relación al reformismo, como se ha visto en el ejemplo de la negativa de Militant a respaldar la Estratégica Económica Alternativa de la izquierda que estaba con Tony Benn,
- Revolución permanente en el mundo neo-colonial , sin capitular a la guerrillera,
- La concepción trotskista de revolución política en los países estalinistas, sin crear ilusiones en que la burocracia nacional de tales países podría reformarse.
Sin embargo, hay que admitir que desde su comienzo, la tendencia Militant no abordaba el centralismo democrático de manera genuina. El modelo centralista burocrático que existe en el Socialist Party estaba, en esencia, en la tendencia Militant también.
La única diferencia es que, al llevar adelante una estrategia de entrismo en el Partido Laborista bajo condiciones extremadamente hostiles en donde la tendencia Militant tenía que negar formalmente haber jamás existido como grupo, solo había oportunidades muy limitadas para llevar adelante discusiones abiertas, y por ello los miembros debían aceptar la necesidad de una alto grado de centralismo para defender la organización. Esto fue explotado por la dirección de Militant para imponer un sistema centralista-burocrático.
Además, existían dos fracciones secretas, no declaradas, en la dirección de Militant, una alrededor de Peter Taaffe y la segunda alrededor de Ted Grant. En las maniobras políticas de ambas fracciones, a veces buscaban apoyo en sus ‘seguidores’ en su propia base del partido para influenciar al otro sector. Esto requería una militancia más activa con la cual la dirección pudiera estar en contacto y asegurar un alto nivel de discusión y debate en Militant, con límites. Esto permitió que, luego de la ruptura entre Grant y Taaffe, ambos ex fracciones pudieran consolidar sus posiciones a fondo en sus propias organizaciones, sin embargo, luego se se vio un declive en la militancia que se volvió más pasiva – cuando en la lucha fraccional había estado más activa.
En nuestra opinión, esto aceleró la trayectoria oportunista y reformista de las direcciones de ambas fracciones que abandonaron muchas posiciones marxistas en el periodo transcurrido. Debe señalarse que la gran mayoría de nuestras críticas al Comité Ejecutivo del Socialist Party son igualmente aplicables a la corriente Socialist Appeal, que explican la causa de la crisis por medio de la teoría del subconsumo y mantienen el mismo estilo de dirección centralista burocrática.
Nuestra posiciones
Dejamos en claro que tenemos la voluntad de trabajar con cualquier organización revolucionaria que adhiere las ideas fundamentales del marxismo que hemos defendido previamente, o unirnos a la misma, siempre que se garanticen derechos centralistas democráticos genuinos y el derecho de los miembros a formar fracción sobre la base de una discusión democrática abierta, así como la unidad en acciones especificas.
Como no sabemos si tal organización existe, estamos a favor de construir un partido revolucionario independiente. En este momento no nos reivindicamos un partido. Buscamos llegar a la juventud que está girando a la izquierda, particularmente a partir de la victoria de Corbyn como líder del partido laborista, y aquellos marxistas que han llegado a rechazar los métodos burocráticos de los llamados partidos trotskistas.
El próximo año sacaremos una revista de tapa dura, además de las actualizaciones regulares que hacemos en el sitio web, para ayudar a difundir las ideas marxistas y fomentar el debate y discusiones dentro del movimiento obrero. La reconstrucción de un Marxismo genuino no será una tarea fácil, pero animamos a todos aquellos interesados a que nos contacten y se sumen a nuestra misión de forjar una nueva organización de la clase obrera basada en una teoría y polémica agudas.

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